Tener visitas en tu web y recibir solicitudes de información son dos cosas distintas. Una persona puede llegar, leer un poco y marcharse porque no encuentra lo que busca o no entiende cuál es el siguiente paso.
Antes de cambiar el diseño o invertir más en publicidad, conviene revisar qué está encontrando quien entra.
¿Se entiende qué haces y para quién?
Cuando alguien visita tu página por primera vez, necesita reconocer si puedes ayudarle. Si el texto es demasiado general, tendrá que interpretar qué ofreces y si encaja con su situación.
Lee la primera sección de tu web como si no conocieras tu negocio. ¿Queda claro qué servicio ofreces? ¿A quién va dirigido? ¿Qué problema ayudas a resolver?
No hace falta explicarlo todo al principio, pero sí dar una razón para seguir leyendo.
Tres puntos que merece la pena revisar
1. El mensaje principal
Expresiones como «soluciones a medida» pueden encajar en casi cualquier empresa. Por sí solas, cuentan poco sobre tu trabajo.
Prueba a concretar el servicio, el tipo de cliente y la necesidad que atiendes. Por ejemplo, «gestión administrativa para empresas que necesitan poner al día sus facturas» permite entender la propuesta con más facilidad.
2. La información que ayuda a decidir
Quien está valorando contratarte puede necesitar respuestas antes de escribirte:
- ¿Qué incluye el servicio?
- ¿Cómo vamos a trabajar?
- ¿Tienes experiencia en situaciones parecidas?
- ¿Qué ocurre después de contactar?
Revisa si tu página responde a esas preguntas y si la información se encuentra fácilmente.
3. El siguiente paso
Un botón de contacto necesita contexto. «Cuéntame tu proyecto» puede funcionar mejor si explicas qué tipo de información necesitas y qué harás después de recibirla.
Comprueba también el formulario desde el móvil. Si pide demasiados datos o muestra algún error, puedes estar dificultando el contacto.
Cada sección de tu web debería ayudar a entender tu propuesta o a tomar una decisión.
Por dónde empezar
Haz una revisión sencilla antes de modificar toda la página:
- Lee la cabecera y comprueba si explica tu servicio.
- Anota las dudas que suelen plantearte antes de contratar.
- Revisa si esas respuestas aparecen en la web.
- Prueba el formulario y confirma que recibes el mensaje.
Elige primero un problema concreto. Así podrás introducir cambios con un propósito y observar qué ocurre, en lugar de rehacer la web sin saber qué necesitas mejorar.
Si quieres revisar también la captación y el seguimiento de tus contactos, puedes empezar por el Diagnóstico PULSO.
